Lo primero que hay que enseñarles a los alumnos es la acomodación en el vehículo. Pues bien, yo le dedico bastantes minutos a esta tarea. Primero, se sube o se baja el asiento (les suele gustar estar altos para poder ver el morro del vehículo; luego se dan cuenta de que el morro no se puede ver). Después, se acerca o se aleja el asiento. Nos abrochamos el cinturón y regulamos los espejos.
Ya estamos listos para arrancar y salir escopeteados.
En una ocasión, con un alumno que llevaba por lo menos 10 clases (eso es aproximadamente 450 minutos), se me ocurrió que podía regularse el asiento y los espejos mientras yo iba al baño.
No tardaría más de 5 minutos y el poema que me encontré me asusto bastante.
Me encontré al alumno empotrado entre el asiento y el volante del coche, sin apenas poder respirar, y con la cabeza contra el techo y el cuello torcido. No tenia posibilidad de movimiento alguno. El asiento se había convertido en una trampa mortal.
Después de 450 minutos, no sabía acercar o alejar el asiento; solamente sabia subir el asiento. Sube que te sube, sube que te sube,...
Si hubiese medido 10 centímetros mas, se me desnuca...
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