jueves, 21 de enero de 2010

Cada uno con sus nervios


Santo Tomas, una y no más. Cuantas veces habré dicho este refrán en el tiempo que llevo dedicado a la enseñanza de la formación vial…
Tuve un alumno que era “un manojo de nervios”. En mi afán por solucionar su problemilla, le dije un montón de remedios caseros para intentar paliarlo. Le dije que se tomara una tila a ver que tal. No funcionó. Otro día le dije que se tomara una valeriana. Tampoco funcionó. Venden otro tipo de valeriana, un poco mas fuerte, que se llama valeriana alpina; también le propuse que se la tomara y nada de nada. Probé innumerables remedios sin obtener éxito ninguno.
Un día, un compañero me comentó que existían unas pastillas de venta en farmacia que eran mano de santo para todos los nerviosos/as. Apunté el nombre de las pastillas y se las dije al alumno. Este, se las compró, las probó en una clase y parecían que funcionaban. ¡¡¡ Habíamos encontrado la solución !!!
Nada más lejos de la realidad. El día del examen, el artista, en vez de tomarse una pastilla, decidió tomarse tres. Su deducción había sido que si en las clases se ponía nervioso y con una le había dado resultado, como en el examen se pasaban más nervios… pues tomate tres pirulas.
Cuando dijeron las pastillitas de hacerle efecto sus movimientos se volvieron superlentos, no reaccionaba a tiempo, ¡¡¡ hasta se le caía la baba !!!

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