
Normalmente, cuando los alumnos llevan unas cuantas clases te cuentan su vida como el que no quiere la cosa. Yo no soy mucho de escucharlos; es mas, lo que me cuentan, para la clase siguiente se me ha olvidado y rezo porque no me saque el tema del día anterior…
Un día me propuse escuchar atentamente lo que decían mis alumnos; y es que yo creo que deberíamos tener un sueldo extra por nuestra función de psicólogos clínicos.
Pues bien, el día en cuestión me propuse escucharlos con atención y me sorprendí. De todos, nueve se habían peleado con sus parejas la noche anterior. Pero es mas, se peleaban casi todos los días. Lo sorprendente no era la pelea en cuestión sino los motivos.
Una le decía a su pareja que corría mucho con el coche. Otro alumno le gritaba a su novia que no respetaba los semáforos. Había otra alumna que le recriminaba a su novio que no se paraba en los pasos de peatones. Hasta hubo uno que se bajó del coche porque su media naranja pisaba antes el embrague y después el freno y además se pegaba mucho al lado derecho (palabras textuales). Si lo piensas fríamente, es lo que sufro yo diariamente pero con alguien que no sabe conducir.
Después de aquel día ya no sabía si era un psicólogo clínico o un destroza-pajeras. ¿Cuántos divorcios se cobra el carnet de conducir?
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